Acá vas a encontrar el punto de partida para cada etapa del estudio: qué clase elegir según tu nivel, cómo preparar la primera sesión y qué materiales conviene tener a mano antes de entrar al estudio.
Si no sabés si te conviene una clase individual, un taller de ensamble o una sesión de grabación, escribinos y te ayudamos a elegir el recorrido según tu nivel y tu objetivo. Respondemos con propuestas concretas, sin vueltas.
Antes de empezar, conviene aclarar cómo trabajamos y qué esperar de las primeras clases. Estas son las dudas que más aparecen cuando alguien se acerca al estudio.
La primera clase funciona como una entrevista musical: tocás algo, contamos qué escuchás y qué querés lograr. Con eso armamos un recorrido que puede ir desde la postura y los primeros acordes hasta la improvisación modal o la escritura de arreglos para tu banda.
No hay un manual único. Si tu objetivo es componer, el trabajo se apoya en armonía aplicada y análisis de canciones. Si querés mejorar la técnica, priorizamos ejercicios de digitación, velocidad y control del sonido. Cada dos o tres meses revisamos el avance y ajustamos el rumbo.
No hace falta. El nivel de entrada se define en esa primera conversación, y los contenidos se adaptan a lo que ya sabés. Un alumno que empieza de cero trabaja con repertorio simple y fundamentos de lectura rítmica; alguien con experiencia puede entrar directo a voicings expandidos, modos o arreglos para ensamble.
Lo importante es tener un instrumento en condiciones y ganas de practicar con cierta regularidad. La constancia pesa más que el punto de partida.
Las clases particulares se centran en el instrumento, pero el proyecto incluye talleres de ensamble, análisis de repertorio y sesiones de grabación. Si estás componiendo o querés dejar registradas tus ideas, coordinamos un plan que combine la parte pedagógica con el trabajo en el estudio.
La grabación no es un premio al final del curso: es una herramienta más. Escucharte tocando con una base bien mezclada te muestra cosas que no aparecen en la clase individual, y eso acelera el aprendizaje.
El foco está en rock, blues, funk y música ciudadana, aunque los recursos armónicos y rítmicos se pueden trasladar a otros estilos. En las clases se usa la guitarra que tengas; para las sesiones de grabación contamos con amplificadores y equipos del estudio, así que no hace falta llevar una pedalera completa.
Si venís a un taller de ensamble, sí conviene tener tu guitarra afinada y un cable en buen estado. El resto lo resolvemos acá.
¿Te quedó alguna duda sobre el método, los horarios o el nivel de las clases? Escribinos y te respondemos con detalles concretos sobre tu caso.
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Consulta previa a la primera clase
Antes de empezar, coordinamos una charla breve para conocer tu experiencia, tus referencias y qué querés lograr. Así la primera clase arranca con un plan concreto.
¿Tu duda es sobre costos, horarios o modalidad? Pasá por la sección de preguntas frecuentes para encontrar una respuesta rápida.
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