Antes de la primera clase conviene tener claro cómo se organiza cada etapa: qué se evalúa al inicio, cómo se planifican las sesiones y qué se espera del alumno entre encuentro y encuentro. Así el recorrido avanza sin vueltas.
Cada proceso arranca con una conversación sobre tu nivel y lo que querés lograr. De ahí en más, el recorrido se ordena en etapas cortas para que sepas qué esperar y cuándo.
Hablamos por teléfono o en el estudio. Me contás tu experiencia, tus objetivos y el estilo que te interesa trabajar. Definimos si el plan es técnico, compositivo o mixto.
En la primera clase evalúo tu digitación, tu oído y tu manejo del tiempo. Con eso armo un recorrido por etapas, con materiales y metas concretas para cada mes.
Las sesiones combinan técnica, armonía aplicada y repertorio. Entre clase y clase te dejo ejercicios puntuales y grabaciones de referencia para que practiques con dirección.
Cuando la base está firme, pasamos a escribir. Trabajamos tus ideas, las ordenamos en forma de canción y probamos arreglos para banda o para formato solista.
Grabamos tus temas en el estudio con micrófonos y amplificadores reales. El objetivo es que salgas con un demo que suene profesional y que represente tu sonido.
Escuchamos las tomas juntos, ajustamos lo que haga falta y cerramos con una mezcla equilibrada. Te llevás los archivos y una guía de qué trabajar para la próxima etapa.
El proceso completo suele llevar entre seis y diez encuentros, según el punto de partida y la cantidad de material que quieras dejar grabado.
Si tenés dudas sobre el programa de estudios, la dinámica de las clases o querés coordinar una sesión de grabación, escribinos por correo o por teléfono. Las consultas se responden en un plazo de dos días hábiles, y las urgencias de agenda se resuelven por teléfono en el horario de atención del estudio.